miércoles, 17 de febrero de 2010
Guacamole reversionado + Martín Buscaglia
El guacamole es un clásico de la cocina mexicana que ya hace algunos años se volvió un clásico de mi cocina. Apenas lo conocí lo adopté como un aliado buena onda, que te saca de un apuro, que siempre te salva y te hace quedar bien. El guacamole es fácil, muy fácil pero tiene un ingrediente que es la figurita difícil: el cilantro. A pesar de que a simple vista es muy parecido al perejil, no se consigue en cualquier lado, muchas veces te lo cobran caro y en verano, con el calor, desaparece del mercado.
El otro día, todo estaba dado para saborear un delicioso guacamole: Martín Buscaglia cantaba fuerte, con ganas, con ritmo: 'Gracias cerebro por dejarme en paz', yo abría la heladera y la palta estaba justito para comer, un tomatito solitario me decía: 'dale loca, con un poquito te alcanza' y una cebollita también me animaba. El frasco de picante, ansioso porque lo destape y así volver a respirar. Lo que no estaba, lo que no tenía y lo que no iba a conseguir, era el cilantro.
A pesar de eso, no me acobardé, pensé en un reemplazante y aunque no exista nadie como él, se me ocurrió ir a la terraza donde tengo una mini planta de albahaca que tiene un aroma... increíble. Saqué algunas hojitas y me armé un guacamole reversionado.
Lo llevé a la mesa y la verdad es que no defraudó, al contrario, se la bancó bien y se convirtió en una gran alternativa para cuando el cilantro escasea. Eso sí, para que salga óptimo tiene que ser acompañado por la música de Martín. "Gracias Martín por dejarme en paz".
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lunes, 23 de junio de 2008
Esto no puede fallar

Esta es una receta para los chicos que saben cocinar y quieren levantarse una chica que verdaderamente les interese. (Si fuese varón, me hubiese ganado un montón de mujeres con este método).
La invitación puede ser "a cenar a casa". Jugar de local siempre favorece. Como bien anticipé en el título, la combinación que relataré a continuación no puede fallar.
Ingredientes:
Música ideal: Just the way you are (versión Willy Crook). Es más romántico que Fausto Papetti. Pero bien, nada de meloso porque sí.
Ambiente cálido: luces bajas, velas y algún que otro hornito o sahumerio con aroma a vainilla, por ejemplo.
Vino bueno: me inclino por un syrah. La marca depende del bolsillo de cada uno pero con un Fond de Cave quedás como un duque.
Plato casero y rico: Risotto con mariscos.
Preparación:
Mientras cocinás el risotto tenés que tener buena onda, es importante la aclimatación. Entonces andá entrando en calor con "Versiones", el disco de Willy Crook que incluye Just the way you are. También podés ir aromatizando, así cuando llega la chica vos ya estás en sinto y no parece que está todo armado.
El risotto se hace así: ponés un poquito de aceite en la sartén y si querés le tirás ajo o cebolla hasta que se dore. Después le ponés el arroz y finalmente le vas agregando caldo de a poco. Esto es slow food así que paciencia. Hay que ir revolviendo para que no se pegue y seguir hidratando con el caldo hasta que el arroz esté listo para comer. Pero no te precipites. Un poco antes de que esté el arroz le agregás los mariscos que quieras previamente cocidos y cortados (calamares-berberechos-langostinos-pulpo, por ejemplo) y lo condimentás con sal, pimienta y todas las especies que tengas ganas. Un poco de picante (llámese pimentón) siempre viene al pelo.
Listo. Descorchá y disfrutá, ya tenés la victoria asegurada.
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